Sanjulián 1

Sanjulián. Primera parte.
Aquí hasta el más tranquilo acaba en problemas. Sanjulián fue uno de los grandes ilustradores españoles de fantasía, terror y ciencia ficción, famoso por sus portadas de los años 60 y 70 llenas de guerreros, vampiras, monstruos, ruinas y tipos que claramente habían elegido muy mal el sitio para dar un paseo. Su mundo mezcla aventura, peligro, erotismo y criaturas de pesadilla con una estética espectacular; así que, si en estas imágenes reconocéis a algún amigo o familiar convertido en héroe, guerrero o víctima de algún bicho infernal, tranquilos: en el universo de Sanjulián eso significa que, por fin, está teniendo una vida interesante.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.



















































Sanjulián, nombre artístico de Manuel Pérez Clemente, nacido en Barcelona en 1941, es uno de los grandes maestros españoles de la ilustración fantástica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, comenzó profesionalmente muy joven, incorporándose alrededor de 1962 a Selecciones Ilustradas, la legendaria agencia de Josep Toutain que llevó el talento de numerosos dibujantes españoles al mercado internacional.
Su trayectoria resulta especialmente interesante porque Sanjulián no se hizo famoso principalmente por dibujar historietas, sino por crear imágenes destinadas a ser portadas: ilustraciones concebidas para atrapar al lector en una sola mirada. Durante los años sesenta y setenta trabajó para mercados europeos y británicos, y posteriormente dio el salto a Estados Unidos, donde colaboró con Warren Publishing en revistas como Creepy, Eerie y Famous Monsters. Pero su nombre quedó especialmente ligado a Vampirella, para la que realizó numerosas portadas consideradas clásicas.
Su pintura pertenece a esa extraordinaria tradición de la ilustración fantástica figurativa en la que también encontramos nombres como Frank Frazetta, Boris Vallejo o Esteban Maroto, aunque Sanjulián posee una personalidad perfectamente reconocible. Sus figuras tienen una anatomía poderosa pero elegante, con especial atención a la musculatura, las poses dramáticas y los rostros. Le interesa mucho el contraste entre belleza y amenaza: guerreros, mujeres fatales, monstruos, demonios, criaturas sobrenaturales y héroes aparecen envueltos en atmósferas oscuras y teatrales.
Una de sus grandes virtudes es precisamente la composición narrativa. Una portada de Sanjulián no suele limitarse a mostrar un personaje bonito: plantea una situación. Hay peligro, tensión, movimiento y una historia que parece haber comenzado antes de que nosotros lleguemos a la imagen. El espectador entiende inmediatamente quién domina la escena, quién está en peligro y qué clase de mundo se encuentra detrás de los personajes.
También trabajó extensamente en ciencia ficción, terror, espada y brujería, western y fantasía, además de realizar numerosas cubiertas para novelas de autores y colecciones estadounidenses. Su producción abarca editoriales como Dell, Ace, DAW, Bantam, Fawcett y Berkeley, y también trabajó para publicaciones como Heavy Metal.
Visualmente, Sanjulián es un magnífico ejemplo de cómo la ilustración comercial puede alcanzar una categoría casi pictórica. Sus imágenes combinan dibujo académico, pintura tradicional, iluminación cinematográfica y una enorme capacidad para representar texturas: metal, piel, cuero, cabello, piedra, humo, niebla y tejidos. La luz suele desempeñar un papel fundamental, recortando las figuras contra fondos sombríos y creando una sensación de escenario fantástico.
Y hay un detalle que creo que hace especialmente interesante a Sanjulián: no es simplemente un ilustrador de fantasía; es un ilustrador de atmósferas. Incluso cuando el personaje ocupa buena parte de la imagen, alrededor suyo existe siempre un mundo. Ruinas, castillos, bosques, paisajes infernales, ciudades imaginarias o escenarios cósmicos contribuyen a contar la historia.
En 2025 se publicó Sanjulian. La fantasía ilustrada, una monumental recopilación de más de 500 páginas que reúne cientos de trabajos y recorre géneros como el terror, el western, la espada y brujería y la ciencia ficción, incluyendo sus célebres trabajos para Warren, Vampirella y las cubiertas de novelas de Conan.
En resumen: Sanjulián es uno de los grandes representantes de la edad dorada de la ilustración fantástica española, un artista que consiguió algo bastante difícil: hacer que una imagen destinada originalmente a vender una revista o un libro pudiera funcionar por sí misma como una pintura. Sus mejores trabajos parecen fotogramas de películas que nunca se rodaron: hay personajes, peligro, sexo, violencia, monstruos y mundos imposibles, pero sobre todo existe la sensación de que, justo después de mirar la imagen, algo terrible —o maravilloso— está a punto de suceder.
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