Luis Royo 1

Luis Royo. Primera parte.
Entre ruinas, cadenas, mutantes, guerreras imposibles y señores que claramente llevan tres siglos sin dormir, Luis Royo convirtió los años 80 y 90 en una mezcla entre apocalipsis nuclear, portada de disco de heavy metal y sueño febril después de cenar fuerte. Aquí vais a ver a amigos y familiares transformados en ese universo donde nadie conoce la ropa cómoda, todo está cubierto de humo y óxido, y hasta para ir a comprar pan parece obligatorio cargar una espada gigante. Fantasía oscura, erotismo exagerado y caras de “he visto cosas horribles” para demostrar que el fin del mundo puede ser muy dramático… pero también bastante ridículo.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.















































Luis Royo es uno de los ilustradores españoles más reconocibles dentro de la fantasía oscura, la ciencia ficción y el erotismo fantástico. Nacido en Olalla en 1954, empezó vinculado a la pintura y el diseño industrial antes de entrar de lleno en la ilustración editorial durante los años 80. Su obra explotó internacionalmente gracias a portadas para novelas, cómics, videojuegos y revistas especializadas, especialmente en mercados como Estados Unidos, Francia o Alemania, donde su estética encajó perfectamente con el auge de la fantasía adulta y el cyberpunk.
El universo visual de Royo está lleno de guerreras imposibles, criaturas biomecánicas, ruinas postapocalípticas, demonios, máquinas y personajes atrapados entre lo sensual y lo decadente. Sus imágenes suelen transmitir un mundo agotado y violento, pero al mismo tiempo elegante y teatral. Hay mucho metal, cuero, cadenas, humo, sangre, lluvia y arquitectura derruida, todo tratado con un acabado muy pulido y casi escultórico. Aunque mucha gente lo mete únicamente en la categoría de “fantasía erótica”, su trabajo también bebe claramente del cómic europeo, del heavy metal de los 80, de la ilustración clásica y de autores como Frank Frazetta o H. R. Giger.
Durante décadas publicó libros de ilustraciones que se convirtieron en auténticos objetos de culto entre aficionados a la fantasía oscura. Entre los más conocidos están Malefic, Secrets, Dead Moon o Conceptions. Más adelante colaboró con su hijo Rómulo Royo en proyectos más ambiciosos y narrativos, mezclando pintura, fotografía, escultura y dirección artística.
Una de las cosas que hicieron tan reconocible a Luis Royo fue que nunca buscó una fantasía limpia o heroica al estilo clásico. Sus personajes parecen cansados, heridos o condenados, y el erotismo en su obra casi siempre está mezclado con peligro, violencia o melancolía. Esa mezcla de belleza y decadencia hizo que durante los años 90 muchísima gente conociera su trabajo a través de carpetas escolares, pósteres, portadas de discos y calendarios, especialmente dentro de ambientes ligados al metal, los juegos de rol y el cómic fantástico.
Aunque algunos críticos consideran que su obra repite ciertos esquemas visuales, también es cierto que logró algo muy difícil: construir una identidad gráfica instantáneamente reconocible. Ves una ilustración suya y normalmente sabes que es de Luis Royo antes incluso de leer la firma.
- Visto: 13





