Paseando a la mantis religiosa 1

Paseando a la mantis religiosa. Primera parte.
Aquí estamos viendo a gente normal haciendo cosas normales… como sacar a pasear una Mantis religiosa del tamaño de un autobús mientras el resto del barrio reconsidera todas sus decisiones vitales. Las imágenes juegan con lo incómodo que ya resulta una mantis pequeña —esa cabeza girando para mirarte como si estuviera calculando dónde cortarte— pero ahora multiplicado hasta niveles completamente absurdos. Lo mejor es el contraste entre la calma de quien lleva la correa y el insecto detrás, avanzando con patas de cuchilla y cara de monje psicópata zen buscando algo que destripar antes de cenar. Y sí, recordar que las mantis reales ya practican el canibalismo romántico no ayuda precisamente a que uno se sienta tranquilo viendo esto.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.










































La Mantis religiosa parece el resultado de juntar un insecto con un asesino profesional diminuto: cabeza triangular, mirada fija que da mal rollo y unas patas delanteras diseñadas literalmente para atrapar y sujetar presas como si fueran cuchillas plegables. Vive en zonas cálidas y templadas de muchos países y pasa buena parte del tiempo inmóvil, balanceándose lentamente como una hoja o una rama para no llamar la atención antes de atacar. Lo inquietante es cómo gira la cabeza para mirarte directamente, algo rarísimo entre insectos y bastante incómodo cuando te das cuenta. Son depredadoras puras: cazan moscas, grillos, mariposas e incluso pequeños reptiles o aves si el tamaño acompaña. Además, tienen fama por el famoso canibalismo sexual, porque en algunas ocasiones la hembra puede devorar al macho durante o después del apareamiento, convirtiendo una cita romántica en una pésima decisión evolutiva. Y aun así, con toda esa violencia absurda concentrada en un cuerpo tan fino, siguen teniendo aspecto de monje zen enfadado con la humanidad.
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