Paseando al escarabajo 1

Paseando al escarabajo. Primera parte.
La idea es simple: salir a dar una vuelta con un Dynastes hercules del tamaño de una moto, como si fuese el perro de siempre, solo que este viene con cuernos gigantes y cara de no entender nada. Las imágenes juegan con ese contraste ridículo: gente normal caminando tranquila mientras arrastra a un bicho que en la vida real vive en selvas húmedas comiendo fruta podrida, pero aquí parece listo para levantar a alguien por los aires si se cruza mal. Lo mejor es que el escarabajo, pese a su aspecto de arma medieval con patas, sigue siendo básicamente un tipo pacífico que solo quiere lo suyo… mientras tú finges que controlar 15 kilos de quitina con mala estabilidad es lo más cotidiano del mundo.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.









































El Dynastes hercules es uno de los escarabajos más grandes del mundo y probablemente el que mejor entiende eso de “llevar cuernos con estilo”: los machos tienen dos enormes pinzas naturales que parecen sacadas de una película de peleas, pero en realidad las usan para levantar y lanzar a otros machos cuando compiten por territorio o pareja. Vive en selvas húmedas de América Central y del Sur, y aunque su aspecto es intimidante, no es peligroso para humanos; de hecho, se alimenta sobre todo de fruta en descomposición. Puede superar los 15–17 cm contando los cuernos, y su cuerpo cambia ligeramente de color según la humedad, pasando de tonos amarillos a más oscuros. La parte curiosa es que, pese a su tamaño y aspecto de “tanque con patas”, es relativamente torpe en vuelo y bastante tranquilo, lo que crea ese contraste raro entre apariencia brutal y comportamiento más bien calmado, como si la naturaleza se hubiera pasado tres pueblos con el diseño y luego dijera: “bueno, que coma fruta y ya”.
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