Paseando al oso asturiano 1

Paseando al oso asturiano. Primera parte.
Paseando al oso (todo bajo control, claro). Esto va de salir a dar una vuelta como quien baja al pan, solo que en vez de perro llevas de la correa a un Ursus arctos de media tonelada que podría abrir un coche como si fuese una lata, mientras tú finges normalidad y los demás deciden que hoy no era buen día para discutir con nadie; aquí el espectáculo es ver a gente actuando como si esto fuese rutina cuando claramente estamos a una mala decisión de convertir el paseo en un documental muy corto.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando, esto solo es el principio.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.











































El oso pardo que vive en Asturias es una población de Ursus arctos bastante más pequeña y esquiva que los gigantes del norte de Europa; aquí se mueve entre montañas húmedas, bosques densos y valles tranquilos de la Cordillera Cantábrica, donde pasa buena parte del tiempo evitando a los humanos como si supiera perfectamente cómo acabaron otros. Durante décadas estuvo al borde de desaparecer por caza y pérdida de hábitat, pero gracias a protección estricta y trabajo de conservación ha ido recuperándose poco a poco, aunque sigue siendo un animal raro de ver y mucho mejor así. No son depredadores obsesivos de carne como muchos imaginan: comen de todo, desde frutos y bellotas hasta insectos, y si se cruzan con algo más contundente, pues tampoco le hacen ascos. En invierno hibernan en oseras, bajando el ritmo como si el mundo fuese opcional durante unos meses. En Asturias se han convertido casi en un símbolo silencioso: están ahí, enormes y poderosos, pero si haces ruido, desaparecen antes de que te dé tiempo a presumir de haber visto uno.
- Visto: 20





