Fiebre del sábado noche 1

Fiebre del sábado noche. Primera parte.
Traje blanco, ego alto y sábado obligatorio. Esto va de Fiebre del sábado noche, con John Travolta convertido en Tony Manero, el rey de la pista en el Brooklyn de finales de los 70, donde la semana es gris pero el sábado por la noche todo se arregla a base de música disco, camisas abiertas y pasos que intentan ligar más que impresionar; aquí no hay grandes héroes, solo gente escapando de su rutina en discotecas llenas de luces y humo, y lo curioso es que mientras todos bailan como si les fuera la vida en ello, en realidad lo único que está en juego es quién se cree el más importante durante unas horas.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando, esto solo es el principio.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca pongo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.


















































Fiebre del sábado noche es una de las películas más icónicas de los años 70 y convirtió a John Travolta en estrella mundial gracias a su papel como Tony Manero, un joven de Brooklyn que trabaja en una tienda durante la semana y vive para el sábado por la noche, cuando se transforma en el rey de la pista en una discoteca al ritmo de la música disco de los Bee Gees; más allá del baile y el famoso traje blanco, la historia muestra una vida bastante más gris fuera de la pista, con frustraciones, pocas oportunidades y la necesidad de escapar aunque sea unas horas, lo que explica por qué el baile no es solo postureo, sino casi una obsesión para sentirse alguien importante en medio de una rutina bastante mediocre.
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