Escrito por Gonzalo Obes el . Publicado en Misceláneas.

Hugo Pratt 1

Hugo Pratt. Primera parte.
Si Hugo Pratt hubiera conocido a nuestra pandilla, seguramente habría mandado a Corto Maltés a buscar un tesoro… y habría vuelto con una resaca y una deuda. Estas imágenes convierten a amigos y familiares en personajes de ese universo de marineros, puertos perdidos, selvas, desiertos y aventuras de principios del siglo XX, donde nunca sabes si el siguiente en aparecer será un pirata, un espía o el cuñado que siempre llega tarde. Todo con ese aire de cómic clásico que demuestra que viajar es maravilloso… siempre que no seas tú quien tenga que remar.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.

Hugo Pratt (1927-1995) fue uno de los grandes maestros del cómic europeo y uno de los autores que más contribuyó a demostrar que la historieta podía ser tan compleja, literaria y adulta como una novela. Nacido en Rímini y criado en Venecia, pasó parte de su infancia en Etiopía durante la época colonial italiana, una experiencia que marcó profundamente su visión del mundo. Más tarde trabajó en Argentina, Inglaterra, Francia y Suiza, absorbiendo influencias culturales muy diversas que acabarían reflejándose en toda su obra.
Su creación más célebre es Corto Maltés, aparecida en 1967. Corto no es el típico héroe aventurero: es un marinero, soñador, irónico, culto y profundamente libre. Viaja por todos los rincones del mundo durante las primeras décadas del siglo XX, cruzándose con personajes históricos, espías, revolucionarios, piratas, escritores, chamanes y exploradores. Más que buscar tesoros, suele perseguir la libertad, la curiosidad y el placer de descubrir nuevos horizontes.
El dibujo de Pratt parece engañosamente sencillo. Con apenas unas líneas de tinta negra era capaz de construir personajes llenos de personalidad y paisajes inmensos. Su estilo evolucionó desde un dibujo muy detallado hacia una síntesis magistral: eliminaba todo lo superfluo hasta dejar únicamente lo esencial. El blanco del papel era tan importante como la tinta, y el contraste entre luces y sombras se convirtió en una de sus señas de identidad. Muchos ilustradores han intentado imitar esa aparente facilidad, descubriendo que detrás había un dominio absoluto del dibujo y de la composición.
Narrativamente, Pratt mezclaba aventura clásica con historia, geografía, literatura y mitología. En sus páginas aparecen referencias a Jack London, Robert Louis Stevenson, Arthur Rimbaud, Joseph Conrad o Herman Melville, además de acontecimientos reales como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa o los conflictos coloniales. Sus historias rara vez explican todo al lector: sugieren, dejan silencios y obligan a completar la narración con la imaginación, una característica que hace que sus obras ganen riqueza con cada relectura.
Además de Corto Maltés, creó obras como Los escorpiones del desierto, ambientada en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial; Sargento Kirk, junto al guionista Héctor Germán Oesterheld en Argentina; Ernie Pike, un extraordinario retrato humano de la guerra, y Jesuit Joe, entre otras. Su colaboración con Oesterheld fue especialmente importante para la evolución del cómic de aventuras en lengua española.
La influencia de Hugo Pratt es inmensa. Autores como Moebius, Vittorio Giardino, Milo Manara o Juan Díaz Canales han reconocido la huella que dejó en su forma de entender el cómic. En 1988 recibió el Gran Premio del Festival de Angulema y, tras su muerte, ingresó en el Salón de la Fama de los Premios Will Eisner, un reconocimiento reservado a las figuras más influyentes de la historia del medio.
Leer a Hugo Pratt no consiste únicamente en seguir una aventura; es dejarse llevar por un viaje donde la historia, la poesía, la melancolía y el misterio se entrelazan. Sus viñetas invitan a recorrer puertos perdidos, desiertos infinitos, selvas, mares y ciudades legendarias con la sensación de que, en cualquier momento, puede aparecer un viejo mapa, una leyenda olvidada o un personaje dispuesto a cambiar el rumbo del viaje. Ese equilibrio entre realismo histórico y romanticismo aventurero es lo que convierte a Pratt en uno de los narradores más elegantes e influyentes que ha dado el cómic.