Jordi Bernet 1

Jordi Bernet. Primera parte.
Si Jordi Bernet dibujara a tus colegas después de tres vermús y una mala decisión, probablemente saldría algo parecido a esto: caras de pocos amigos, sombras negras hasta en el DNI y pinta de haber sobrevivido a una pelea en un callejón de Chicago en 1936 por cinco dólares y un bocadillo frío. Bernet se hizo leyenda dibujando mafiosos, perdedores, prostitutas, detectives y gente con más tabaco que esperanza, todo con una elegancia sucia que hacía parecer simpático hasta a un asesino profesional. Estas imágenes son un homenaje a ese universo donde todo el mundo parece deber dinero, dormir poco y necesitar urgentemente un abogado.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.
















































Jordi Bernet es uno de los grandes maestros del cómic europeo, especialmente admirado por su dominio absoluto del blanco y negro y por una narrativa visual de una claridad casi perfecta. Nació en Barcelona en 1944, hijo del también dibujante Miguel Bernet, creador de personajes clásicos del tebeo español. Empezó muy joven en la profesión, primero continuando trabajos de su padre tras su muerte y después desarrollando una voz gráfica totalmente propia.
Aunque trabajó en muchos géneros, su nombre quedó asociado sobre todo al noir, al crimen urbano y a personajes moralmente ambiguos. Su obra más famosa es Torpedo 1936, escrita por Enrique Sánchez Abulí. Allí creó uno de los criminales más memorables del cómic europeo: Luca Torelli, un asesino frío, cínico y brutal ambientado en los años de la Gran Depresión estadounidense. El dibujo de Bernet en esa serie es considerado ejemplar por cómo combina caricatura, realismo, humor negro y violencia seca sin perder nunca legibilidad ni ritmo.
Su estilo tiene algo muy particular: aparentemente simple, pero extremadamente sofisticado. Utiliza masas negras muy densas, contrastes violentos y una línea viva y nerviosa que da sensación de movimiento continuo. Sus personajes rara vez parecen estáticos; incluso quietos transmiten tensión física. Además, tiene una capacidad extraordinaria para actuar con el dibujo: cada gesto facial, mirada o postura comunica carácter instantáneamente. Eso hizo que muchos lectores recuerden más las expresiones de sus personajes que los diálogos.
También destacó en el western, el terror y el erotismo. Dibujó versiones memorables de Jonah Hex para el mercado estadounidense y realizó obras como Kraken o Clara de noche, donde mostró una mezcla muy característica de sordidez, humor y humanidad. Aunque su técnica recuerda a veces al cine negro clásico y a ilustradores pulp, Bernet nunca dibuja de forma elegante o idealizada: sus personajes suelen tener narices enormes, arrugas marcadas, dientes agresivos y rostros deformados por la vida, pero precisamente ahí aparece su fuerza expresiva.
Dentro del cómic español está considerado un autor fundamental porque consiguió algo muy difícil: ser profundamente popular y al mismo tiempo reverenciado por dibujantes profesionales. Muchos artistas destacan que pocas personas han entendido la narración secuencial tan bien como él. Su dibujo parece rápido y espontáneo, pero detrás hay un control absoluto del ritmo, del encuadre y de la mancha negra. Incluso hoy sigue siendo una referencia enorme para autores de cómic negro, ilustración pulp y narrativa gráfica expresionista.
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