Escrito por Gonzalo Obes el . Publicado en Misceláneas.

Steampunk 1

Steampunk. Primera parte.
Vapor, tornillos y elegancia con humo. Estamos en un siglo XIX alternativo donde alguien decidió que la electricidad era demasiado fácil y que todo debía funcionar con vapor, engranajes y fe en que nada explote; aquí verás gente vestida como aristócratas victorianos pero armados con cacharros imposibles, relojes gigantes pegados al pecho y gafas de soldador como si fueran alta costura, en ciudades llenas de humo, dirigibles y máquinas que parecen a punto de desmontarse solas; el steampunk mezcla historia real (la revolución industrial, carbón, fábricas) con fantasía retrofuturista, así que básicamente es como si tus bisabuelos hubieran tenido WiFi pero a base de calderas, sudor y riesgo constante de salir volando por los aires.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y familia,... este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando, esto solo es el principio.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca incluyo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.

El steampunk es una estética y subgénero de la ciencia ficción que imagina un mundo donde la tecnología avanzada se desarrolla a partir de la máquina de vapor, como si el futuro hubiese nacido directamente del siglo XIX. Su nombre mezcla “steam” (vapor) con “punk”, heredando ese espíritu rebelde y alternativo: no se trata solo de nostalgia victoriana, sino de reinterpretarla con imaginación, ironía y cierta crítica social.
Visualmente es muy reconocible: engranajes expuestos, relojes mecánicos, latón, cuero envejecido, tubos, calderas y maquinaria visible. Todo parece funcionar con vapor, presión y mecanismos físicos en lugar de electrónica invisible. La moda es clave: chalecos, corsés, abrigos largos, gafas tipo goggles, prótesis mecánicas… una mezcla entre elegancia victoriana y bricolaje industrial. No busca perfección pulida, sino lo artesanal, lo usado, lo que tiene historia.
En narrativa, el steampunk suele situarse en versiones alternativas de la Inglaterra victoriana o en mundos ficticios con ese mismo nivel tecnológico. Aparecen inventores excéntricos, dirigibles, ciudades cubiertas de humo, autómatas, y a veces una tensión entre progreso y desigualdad. Hay obras clásicas que inspiran el género, como las de Jules Verne o H. G. Wells, aunque el término como tal es mucho más moderno.
Más allá de la literatura, el steampunk se ha convertido en un movimiento estético amplio: cine, videojuegos, cosplay, diseño industrial e incluso decoración. Tiene algo muy atractivo porque convierte la tecnología en algo tangible y comprensible; ves cómo funciona, casi puedes tocarlo. Y al mismo tiempo, hay un punto poético: un futuro que nunca ocurrió, construido con humo, hierro y la imaginación de otra época.