Escrito por Gonzalo Obes el . Publicado en Misceláneas.

Paseando al pulpo 1

Paseando al pulpo. Primera parte.
Paseo con mascota poco práctica
Aquí estamos, en plena ciudad cualquiera y época indefinida, sacando a pasear a un pulpo colosal como si fuera un perro, solo que con ocho brazos que se enganchan a todo, inteligencia suficiente para abrir puertas y la dudosa costumbre de mirarte como si él fuera el dueño y tú el accesorio; no hay protagonista humano claro porque el espectáculo es ese bicho gigante que debería estar en el fondo del mar pero está aquí bloqueando aceras, abrazando farolas y sembrando el caos tranquilo mientras la gente intenta actuar normal, como si cruzarse con un monstruo de tentáculos fuera parte del día a día.
¿De qué trata esto? Pues esto no tiene ninguna pretensión, solo son prácticas creativas mías que me divierten de momento, (hasta que encuentre otra cosa que me divierta más).
Todo comenzó en un grupo de amigos en WhatssApp, para hacer bromas entre nosotros y reírnos un poco porque todos tenemos mucho sentido del humor; después las publiqué en Facebook, en un grupo del pueblo donde vivo, Alcàsser (Valencia), donde me conoce mucha gente y comenzaron a pedirme el aparecer ellos, así que comencé a meterme más en la IA y a reírme mucho, investigué como crear prompts por temática y aplicarlo a mis amigos y este es el resultado. Creo que he mejorado bastante y lo irás viendo según vaya publicando, esto solo es el principio.
Y que quede claro, nunca pongo a personajes famosos, nunca pongo a niños sin deseo explícito de sus padres, todas las personas que salen aquí es porque les divierte, tienen sentido del humor y les gusta, y, sí, veo todos los fallos, pero los dejo porque me hacen gracia.

El pulpo es uno de los animales más raros y fascinantes del océano: tiene ocho brazos llenos de ventosas que pueden “probar” lo que tocan, un cerebro bastante desarrollado repartido en parte por esos brazos, y la capacidad de cambiar de color y textura en segundos para camuflarse o comunicarse. Vive normalmente en fondos marinos, escondido en rocas o grietas, y aunque parece blando e inofensivo, es un cazador eficaz que usa inteligencia, sigilo y hasta herramientas improvisadas para sobrevivir. Además, puede expulsar tinta para escapar, regenerar brazos perdidos y colarse por agujeros ridículamente pequeños, lo que lo convierte básicamente en el escapista definitivo del mar.